En cada época de crisis, la historia se repite: la mayoría se detiene, pero algunos pocos deciden avanzar. Son esos momentos donde, si se analiza con serenidad y se entiende el contexto, aparecen las mejores oportunidades. Hoy no es diferente, aunque muchos miran el panorama con cautela, la realidad es que estamos en una etapa de estabilidad, con un peso fuerte y una economía que empieza a reactivarse. Es el tipo de escenario que, bien leído, permite sembrar antes de que todos los demás vuelvan a moverse.
La clave está en entender que el dinero, cuando se queda quieto, se erosiona. La inflación y la pérdida del poder adquisitivo no se detienen, por eso conservar efectivo no es refugio, es desgaste. Quien encuentra un proyecto sólido, tangible, ligado a la tierra, no solo protege su valor, sino que lo multiplica. La tierra tiene memoria: siempre ha sido el refugio más confiable en tiempos difíciles. No depende de modas ni de algoritmos, sino de algo mucho más humano: la necesidad de tener un espacio propio, de construir, de cuidar, de creer en un lugar.
En este contexto, invertir es también un acto de confianza. Confiar en la gente que te rodea, en tu comunidad, en tu país. Las crisis no se superan en solitario, se superan cuando las personas se reúnen, comparten visión, juntan esfuerzos y se animan a crear algo que trascienda. La búsqueda de aliados, de socios o de personas que complementen tus habilidades no solo facilita el camino: lo hace más sólido y más humano. Porque alcanzar objetivos en conjunto es mucho más sostenible que perseguirlos solo.
También es tiempo de apertura. De escuchar otras opiniones, de probar nuevas formas, de mirar con curiosidad lo que antes generaba resistencia. Estar dispuesto a explorar distintos caminos es lo que termina transformando los entornos. De la mezcla entre prudencia y audacia surgen las verdaderas transformaciones. Y hoy, el entorno ofrece algo que pocas veces se alinea: estabilidad cambiaria, oportunidades en tierra, apetito turístico y ganas de retomar proyectos que quedaron en pausa.
Muchos hablan de crisis, pero lo cierto es que hoy no hay una crisis real, hay una pausa. Una pausa que puede ser aprovechada para reposicionarse, para repensar, para construir. No hay que esperar al momento perfecto, porque nunca llega. Este es el momento. El peso está estable, las oportunidades están en la mesa y la tierra sigue siendo el refugio más noble para quien confía en ella. Quien se atreva a moverse con inteligencia, sin miedo y con propósito, no solo protegerá su capital, sino que estará ayudando a reactivar la economía y a demostrar que las grandes historias también se escriben en los silencios.
Jhonatan Rivero A.
Director General Lussona
2025.
